Está previsto que los jueces del Tribunal Constitucional de Polonia celebren una asamblea general el martes a las 15:30. El orden del día oficial es el presupuesto del tribunal para 2027, pero la reunión tiene lugar en medio de un conflicto cada vez más profundo entre el Gobierno de centroizquierda del primer ministro Donald Tusk y el presidente Karol Nawrocki, alineado con el partido conservador Ley y Justicia (PiS).

Desde que el Gobierno de Tusk asumió el poder en 2023, el Parlamento ha nominado a ocho jueces para cubrir vacantes en el tribunal, compuesto por 15 miembros. Nawrocki ha tomado juramento a tres de ellos y se ha negado a hacerlo con los otros cinco. Los cinco han prestado juramento ante el presidente del Parlamento, pero el presidente del tribunal, Bogdan Święczkowski, no les ha permitido entrar en el edificio. En mayo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que se les debía permitir ejercer sus funciones.

La disputa se intensificó el viernes, cuando el sitio web del tribunal anunció que Święczkowski y su adjunto habían sido reemplazados, y que la jueza Anna Korwin-Piotrowska había sido nombrada para dirigir el tribunal de forma interina. Korwin-Piotrowska es una de los cinco jueces a quienes Nawrocki no ha tomado juramento. El presidente interrumpió entonces una visita prevista a Senegal. Según el informe, se difundió ampliamente un video en el que se lo ve entrar en el tribunal y apartar a Korwin-Piotrowska de un empujón.

Korwin-Piotrowska ha convocado la asamblea del martes, que puede nominar al presidente y al vicepresidente del tribunal y nombrar una comisión para examinar si debe levantarse la inmunidad de un juez. El ministro de Justicia y fiscal general, Waldemar Jurek, ha solicitado que se levante la inmunidad de Święczkowski y de su adjunto, con el objetivo de exigirles responsabilidades por excluir a los cinco jueces.

No está claro si la asamblea se celebrará ni si contará con suficientes miembros para tomar decisiones. Se espera que los jueces vinculados al PiS no asistan. El informe también señala la preocupación de que las tensiones puedan aumentar en torno al día festivo nacional de Polonia, el 11 de noviembre, cuando grupos de derecha y de extrema derecha suelen celebrar en Varsovia una Marcha de la Independencia. El politólogo Antoni Dudek dijo a PAP que los manifestantes podrían desviarse de su recorrido habitual y dirigirse hacia el Tribunal Constitucional y las oficinas gubernamentales, y afirmó que eran posibles los enfrentamientos.

Fuentes: Handelsblatt.