La primera ministra italiana Giorgia Meloni dijo que la presidencia de la República, conocida como el Quirinal, no forma parte de sus planes, mientras argumentaba que no debería darse por sentado que el cargo pertenece a la centroizquierda.

Meloni hizo estos comentarios en el próximo libro de Bruno Vespa, «Storia della Seconda Repubblica. Da Berlusconi a Meloni, da Prodi a Schlein», que será publicado el 2 de noviembre por Mondadori-Rai Libri.

«Estoy totalmente centrada en concluir bien este mandato y en pedir a los italianos que confirmen su confianza en mí durante otros cinco años. El Quirinal no está en mis planes», dijo Meloni. Añadió que no había razón para considerar escandaloso que una persona con una visión conservadora aspirara algún día al cargo.

La primera ministra criticó lo que describió como un prejuicio cultural contra la centroderecha. Cuestionó la idea de que un presidente excelente deba proceder necesariamente de la centroizquierda y condenó lo que llamó «racismo cultural» que trata a una gran parte del electorado italiano como políticamente inferior.

Meloni también sostuvo que las reacciones de la izquierda ante la posibilidad de que una mayoría de centroderecha elija al próximo presidente revelan una visión «propietaria» de las instituciones. El mandato del actual presidente no se aborda de otro modo en el material proporcionado.

De cara a las elecciones generales del próximo año, Meloni dijo que los votantes eran políticamente más maduros de lo que suele suponerse. Afirmó que los ciudadanos podían distinguir entre los distintos tipos de elecciones y las cuestiones en juego, y sugirió que lo harían en la votación parlamentaria.

También predijo que sus adversarios intentarían plantear lo que llamó la habitual «alarma democrática», señalando la atención en torno a la evaluación de la ley electoral por parte del Tribunal Constitucional y a la próxima campaña electoral.

Fuentes: Il Sole 24 Ore Italia.