Robert Reich sostiene que los resultados electorales de Estados Unidos reflejan un auge más amplio del populismo antiestablishment, y no la habitual reacción en contra del partido en el poder en las elecciones de mitad de mandato. Señala las victorias demócratas al Senado en Texas y Kansas, estados donde los demócratas no habían ganado esas contiendas en décadas.

Reich dice que el resultado no puede explicarse únicamente por la insatisfacción económica ni por la presencia de Donald Trump en la política. Aunque a los votantes les preocupan los precios elevados, señala que la inflación no está fuera de control, que el país no atraviesa una recesión ni una depresión y que el desempleo sigue siendo bajo. Trump no figuraba en las papeletas y muchos candidatos centraron sus campañas en asuntos estatales y locales.

En cambio, Reich identifica la indignación de los votantes ante las grandes empresas, los donantes políticos adinerados y las principales compañías tecnológicas como una fuerza central. Sostiene que las empresas han registrado grandes ganancias mientras la gente afronta costos más altos, y que el gasto electoral de los megadonantes y los supercomités de acción política (super PAC) ha avivado aún más la desconfianza.

A juicio de Reich, el segundo mandato de Trump también ha debilitado su atractivo antiestablishment. Dice que el presidente ha respaldado políticas y proyectos que benefician a multimillonarios de la tecnología y a otros grupos poderosos, lo que ha llevado a algunas personas que lo apoyaron en 2016 y 2024 a darle la espalda. Reich cita una encuesta de CNBC de finales de octubre en la que la corrupción fue el principal tema de preocupación de los votantes.

También considera que el mensaje populista está calando entre los demócratas. El candidato demócrata al Senado por Texas, James Talarico, presentó la principal división del país como una pugna «entre los de arriba y los de abajo», mientras que Reich destaca el regreso de Sherrod Brown al Senado por Ohio y las campañas en Michigan y Kansas que cuestionaron la influencia empresarial y abordaron temas como los centros de datos, los costos de la energía, las operaciones bursátiles de los legisladores y la especulación abusiva con los precios.

La pregunta que plantea Reich es si los demócratas aprovecharán el control previsto del Congreso en enero para impulsar políticas como Medicare para Todos, leyes antimonopolio más estrictas y límites a las contribuciones a las campañas. Señala que Trump podría vetar esas medidas, pero sostiene que aun así podrían definir las prioridades del partido de cara a las elecciones presidenciales de 2028.

Fuentes: The Guardian Business.