Matthias Helzel lleva dos décadas ayudando a sus clientes a comprar y vender castillos y palacios. Este técnico en construcción de edificios, que se describe a sí mismo como un apasionado de los castillos, afirma que el mercado está impulsado tanto por un fuerte apego personal como por consideraciones prácticas.

Las propiedades que más interés despiertan son las que encarnan la imagen tradicional de un castillo: muros altos y una torre elevada, a menudo una torre del homenaje. Los edificios construidos durante el periodo historicista de los siglos XIX y principios del XX también pueden venderse bien, incluso cuando su apariencia medieval es más decorativa que históricamente fiel. Helzel afirma que los compradores suelen sentirse atraídos por la conocida imagen de cuento de hadas de un castillo con torre.

La distinción entre castillo y palacio no siempre está clara, señala. Históricamente, los castillos cumplían una función más militar y los palacios se asociaban más con la representación, pero los términos se han solapado a menudo. Tampoco todos los castillos o palacios están protegidos como monumentos. Cuando se aplica la protección patrimonial, esta puede formar parte del atractivo de una propiedad, y los trabajos de restauración que cumplan los requisitos pueden optar a desgravaciones fiscales o financiación. Helzel aconseja a los posibles compradores que trabajen con arquitectos y profesionales de la construcción con experiencia en edificios históricos, y afirma que las autoridades de patrimonio suelen ser de ayuda.

Los precios dependen en gran medida de la ubicación. En el este de Alemania, lejos de las grandes ciudades, puede haber una propiedad con unos 500 metros cuadrados de superficie habitable y varias hectáreas de terreno por alrededor de 500.000 €. Cerca de grandes zonas urbanas, los precios pueden alcanzar cifras de siete o incluso ocho dígitos. Los compradores también deben reservar presupuesto para la restauración y el mantenimiento continuo: la mayoría de las propiedades con las que trabaja Helzel no están listas para entrar a vivir y todas requieren cuidados.

Según Helzel, el mercado puede favorecer a los compradores en cuanto a los precios, aunque la oferta se ha mantenido bastante estable a lo largo de los años. No es habitual que varios compradores compitan por una propiedad. Los vendedores pueden dar preferencia a alguien que, en su opinión, cuidará bien del edificio, en lugar de aceptar simplemente la oferta más alta.

Entre los compradores hay desde entusiastas dispuestos a realizar gran parte del trabajo por sí mismos hasta personas adineradas que buscan un refugio. Algunos propietarios buscan darle un uso comercial, por ejemplo como hotel, espacio para eventos, alojamiento vacacional o restaurante. También puede ser posible convertir una propiedad histórica en viviendas, pero las normas de protección patrimonial pueden limitar las modificaciones de los espacios importantes.

La financiación se evalúa caso por caso; las entidades prestamistas tienen en cuenta los recursos propios del comprador, el estado del edificio, el uso previsto y la solvencia del solicitante. Helzel recomienda hablar de la financiación desde el principio. También insta a los compradores a examinar el historial, el estado, la documentación y las obligaciones legales de la propiedad antes de comprometerse, ya que la documentación puede variar considerablemente de un edificio a otro.

Para los vendedores, la decisión puede ser emotiva. Algunos han sido propietarios durante décadas y deciden vender cuando mantener la propiedad se vuelve difícil, sobre todo si los familiares más jóvenes no quieren hacerse cargo de ella. Helzel afirma que algunas visitas se realizan sin el agente inmobiliario, lo que permite que vendedores y posibles compradores hablen directamente y establezcan un vínculo personal.

Fuentes: Handelsblatt.