La deeptech representa una proporción cada vez mayor de la inversión europea en fase inicial, pero las spinouts universitarias siguen recibiendo solo una pequeña parte de la financiación. Los inversores que respaldan a estas empresas afirman que la aversión al riesgo de las firmas de capital riesgo las está frenando, lo que podría traducirse en oportunidades perdidas.

Los inversores señalan los desafíos específicos que supone convertir la investigación universitaria en un negocio. Las spinouts pueden requerir conocimientos especializados, un largo periodo de desarrollo y un capital considerable, mientras que sus tecnologías pueden resultar difíciles de evaluar para inversores generalistas. Estos factores pueden hacer que las empresas parezcan menos atractivas que las startups con modelos de negocio más conocidos.

Respaldar una spinout también implica gestionar la relación entre una universidad y una empresa nueva, incluidas las condiciones para transferir la investigación y la propiedad intelectual. Los inversores afirman que estas cuestiones pueden añadir complejidad a la creación de una empresa y a la obtención de su primera financiación.

Los inversores consideran que esta complejidad no debe confundirse con una falta de potencial. Sostienen que los inversores especializados pueden ayudar a los equipos a superar los obstáculos, crear empresas en torno a la investigación y acercar las tecnologías al mercado. Sin embargo, para lograrlo se necesita paciencia y disposición a apoyar negocios que quizá no encajen con las expectativas convencionales del capital riesgo.

Su mensaje al conjunto de la comunidad inversora en deeptech es que evitar las spinouts porque son difíciles de financiar o evaluar puede dejar sin aprovechar oportunidades valiosas. Las universidades europeas están produciendo investigaciones que podrían servir de base para nuevas empresas, pero convertir ese trabajo en negocios en los que se pueda invertir requiere inversores dispuestos a afrontar los riesgos.

Fuentes: Sifted.