Allison Pugh, socióloga de la Universidad Johns Hopkins, examina cómo la inteligencia artificial podría afectar a la sociedad y qué podría perderse si la tecnología sustituye la interacción humana. Describe un inminente «tsunami de la IA» y vislumbra varias consecuencias potencialmente catastróficas que considera difíciles de evitar.

Una preocupación es la posibilidad de que la IA se haga cargo de la mayoría de los empleos de oficina, una perspectiva planteada por ejecutivos tecnológicos como Mustafa Suleyman, director ejecutivo de Microsoft AI. La advertencia de Pugh se refleja en la pregunta central del artículo: si un mundo sin trabajo sería realmente deseable, o si podría menoscabar el sentido de dignidad de las personas y dejar el empleo principalmente en manos de una élite.

Aun así, Pugh afirma que algunas experiencias cotidianas le dan motivos para la esperanza. Recordó a una participante en una de sus charlas cuya hija había utilizado ChatGPT, pero también había buscado el consejo de su madre porque confiaba en que ella no se limitaría a decirle lo que quería oír.

Para Pugh, momentos como este sugieren que las relaciones interpersonales podrían conservar un valor distintivo incluso a medida que la IA se generalice. Cree que la importancia de la conexión humana para la economía podría aumentar de nuevo con el tiempo, especialmente cuando las personas busquen criterio, confianza y consejos que los sistemas automatizados no pueden ofrecer de la misma manera.

Fuentes: Handelsblatt.