Naomi Klein e Ilana Glazer piden impuestos sobre la riqueza de los multimillonarios y medidas legales para bloquear lo que describen como ofertas públicas iniciales (OPI) tecnológicas imprudentes, particularmente las relacionadas con empresas de inteligencia artificial.
En su argumentación, las autoras afirman que millones de estadounidenses tienen dificultades con el empleo, el costo de vida y el acceso al seguro médico, mientras que la riqueza de los multimillonarios ha aumentado considerablemente. Citan un incremento del 40% en la riqueza de los multimillonarios durante los últimos dos años y señalan que la riqueza combinada de casi 3.000 multimillonarios en todo el mundo equivale a una quinta parte de la producción económica mundial anual. Añaden que casi 1.000 multimillonarios viven y operan en Estados Unidos.
Klein y Glazer identifican las lagunas fiscales, las fusiones corporativas y las OPI como mecanismos que permiten a los fundadores e inversores adinerados ampliar su influencia. Sostienen que salir a bolsa puede transferir los riesgos de las empresas privadas a los inversores comunes, incluidas las personas cuyos fondos de jubilación podrían quedar expuestos a esas acciones.
Las autoras señalan a Elon Musk, Larry Ellison y al cofundador de Google Sergey Brin como ejemplos de multimillonarios cuya riqueza o actividad política ilustra la influencia del sector tecnológico. También sostienen que la consolidación corporativa y el gasto político pueden afectar a los trabajadores, los servicios públicos y sectores industriales enteros.
Sus preocupaciones se centran especialmente en Anthropic y OpenAI, empresas que, según afirman, tienen la intención de salir a bolsa en un futuro próximo. Según el artículo, ambas compañías han afrontado problemas de seguridad recientemente revelados y reconocen deudas extremadamente grandes. Las autoras advierten que una cotización pública podría aumentar considerablemente las fortunas privadas de sus fundadores e inversores, al tiempo que dejaría expuestos a los estadounidenses si las empresas no cumplen sus expectativas financieras.
Klein y Glazer también sostienen que la economía estadounidense se ha vuelto excesivamente dependiente de la tecnología, señalando que las 10 empresas públicas más valiosas pertenecen a ese sector. Comparan las posibles consecuencias de un colapso del mercado de la IA con burbujas financieras anteriores y advierten que una recesión económica afectaría a las personas independientemente de que hubieran invertido directamente en las empresas implicadas.
Las autoras promueven una legislación que comience en California y Nueva York para gravar la riqueza de los multimillonarios, aunque reconocen que las medidas adoptadas únicamente en esos estados no serían suficientes. Concluyen instando a la acción colectiva para impedir que nuevas OPI tecnológicas creen multimillonarios adicionales y trasladen los riesgos de la industria al público en general.
Fuentes: The Guardian Business.