El Reino Unido busca una manera de participar en el régimen propuesto por la Unión Europea de «Hecho en Europa», que recurriría a las normas de contratación pública para favorecer a las industrias del mercado único. El editorial de The Guardian afirma que las medidas podrían crear nuevas barreras para las empresas británicas si no se alcanza un acuerdo.

Se espera que Andy Burnham cierre un tratado con la UE a finales de este mes, en una cumbre con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El acuerdo previsto abarca la cooperación en varias áreas, entre ellas la eliminación de las barreras aduaneras para los productos agrícolas, un programa de movilidad juvenil y la vinculación del Reino Unido al régimen de comercio de emisiones de carbono de la UE.

Las conversaciones forman parte del reajuste de las relaciones con el bloque que pretende llevar a cabo el primer ministro, Keir Starmer. Burnham ha pedido estrechar los vínculos, pero sigue sujeto al compromiso del manifiesto laborista de no volver a incorporarse al mercado único ni a la unión aduanera antes de unas elecciones generales.

Es probable que la propuesta de Ley de Aceleración Industrial determine qué otras formas de cooperación serán posibles. El paquete busca proteger a las industrias europeas de la competencia que el bloque considera desleal, en particular la de China. El editorial también señala tensiones comerciales más amplias, entre ellas el superávit comercial de China y las políticas arancelarias de Donald Trump.

Según el editorial, el Reino Unido podría ser reconocido como «socio de confianza», pero ese estatus requeriría una negociación y no se derivaría automáticamente de la postura declarada por el Partido Laborista. Sin un acuerdo, los fabricantes de automóviles británicos y otras industrias podrían afrontar nuevas barreras comerciales considerables.

The Guardian sostiene que esta cuestión pone de relieve las desventajas de estar fuera del mercado único, y advierte que conseguir vínculos más estrechos exigirá negociaciones difíciles.

Fuentes: The Guardian Business.