Varsovia está atrayendo a más alemanes que en años anteriores. En 2025, 4.941 ciudadanos alemanes se mudaron a Polonia, mientras que 1.720 regresaron a Alemania. El saldo migratorio resultante fue negativo, lo que situó a Polonia por delante de destinos como el Reino Unido, Italia y los Países Bajos entre los países que atraen a emigrantes alemanes.

Uno de los que hicieron el cambio es Kevin Wörner, un empresario de 33 años que se trasladó de Berlín a Varsovia. Su empresa, Channel Craft, produce contenido para redes sociales para medianas empresas de Alemania y Estados Unidos. Actualmente, la firma emplea a seis personas en Varsovia, además de trabajar con autónomos, y Wörner planea ampliar su equipo de ventas.

Wörner afirma que el ambiente de optimismo económico de Polonia fue un factor importante en su decisión. Describe Varsovia como una ciudad cada vez más internacional, con un ecosistema de empresas emergentes en crecimiento, infraestructuras modernas y una fuerte sensación de que los proyectos pueden ejecutarse con rapidez. La economía polaca ha crecido una media de entre el 3 % y el 4 % anual durante las dos últimas décadas, según el artículo.

La fiscalidad es otro atractivo para los empresarios. La sociedad limitada polaca de Wörner paga un impuesto de sociedades del 9 % sobre unos ingresos anuales de hasta dos millones de euros. Los ingresos que superan ese umbral tributan al 19 %. En Alemania, el impuesto de sociedades, el recargo de solidaridad y el impuesto comercial local supondrían una carga total de al menos el 30 % en su caso, afirma. Las personas que trasladan su residencia fiscal a Polonia también pueden recibir una exención del impuesto sobre la renta de casi 20.000 euros durante un máximo de cuatro años.

El registro de empresas también se considera menos engorroso. Wörner afirma que constituir su empresa en Polonia tardó dos días mediante el portal en línea S24, mientras que crear una GmbH alemana implicó esperas más largas para obtener una cita con el notario, inscribirla en el registro mercantil y conseguir un número fiscal. Christine Schmitt, que opera entre Alemania y Polonia, relata una experiencia similar: registrar una empresa matriz polaca tardó tres días, frente a unos dos meses y medio para un proceso comparable en Alemania.

Los servicios públicos digitales de Polonia son otra ventaja citada con frecuencia. Schmitt señala la aplicación mObywatel, que puede contener documentos de identidad digitales, permisos de conducir, documentación de vehículos e información sanitaria. También destaca Blik, un sistema polaco de pagos móviles que lleva aproximadamente una década en uso, así como los servicios digitales en gasolineras y los conceptos de comercio minorista automatizado.

El coste de vida sigue siendo inferior al de las grandes ciudades alemanas, aunque los precios en Polonia están subiendo. En el centro de Varsovia, los precios de la vivienda han alcanzado unos 25.000 zlotys por metro cuadrado, o aproximadamente 6.000 euros. Wörner paga alrededor de 11.000 zlotys al mes por una oficina de 110 metros cuadrados con terraza en la azotea. Afirma que la vivienda y otros costes siguen siendo, por lo general, inferiores a los niveles de las áreas metropolitanas alemanas, especialmente fuera de la capital y en las ciudades más pequeñas.

La transformación económica ha cambiado la imagen de Polonia entre algunos alemanes. Jens Althoff, director de la oficina de Varsovia de la Fundación Heinrich Böll, afirma que Alemania todavía suele tener una visión anticuada de su vecino oriental. Señala las inversiones en infraestructuras, digitalización, ferrocarriles y espacios públicos como prueba del desarrollo del país.

La situación no es uniformemente positiva. El aumento de los precios está haciendo que el centro de Varsovia resulte inasequible para algunos residentes polacos, mientras que los ingresos varían considerablemente en todo el país. El salario bruto medio se sitúa, según se indica, en torno a 4.400 euros en Varsovia, unos 2.200 euros en regiones económicamente fuertes como Cracovia, Gdansk y Silesia, y entre 900 y 1.200 euros en las zonas rurales del este de Polonia. Los titulares de hipotecas también afrontan tipos de interés variables, que pueden encarecer la financiación.

Las divisiones sociales y políticas de Polonia son otra limitación. El humorista Steffen Möller describe el país como económicamente exitoso, pero profundamente dividido entre los sectores conservadores y liberales. También caracteriza a la sociedad polaca como más conservadora que la alemana y señala que continúan las disputas sobre los medios de comunicación y los tribunales tras el periodo en que el partido PiS estuvo en el poder.

A pesar de estas tensiones, las personas entrevistadas consideran que Alemania puede extraer lecciones del pragmatismo y la rapidez de ejecución de Polonia. Schmitt sostiene que la administración pública polaca suele tratar a los ciudadanos como clientes y confiar más en ellos, mientras que los procesos alemanes se basan en mayor medida en normas y requisitos formales. Considera que Alemania debería aprender de su vecino en lugar de observarlo desde una posición de superioridad.

Para algunos alemanes, Polonia ofrece, por tanto, una combinación de oportunidades empresariales, menores costes operativos, comodidad digital y una sensación de dinamismo. La continuidad de la tendencia dependerá no solo del atractivo económico de Polonia, sino también de la capacidad de Alemania para abordar la burocracia, los costes y la pérdida de dinamismo que los potenciales emigrantes critican cada vez más.

Fuentes: Handelsblatt.