La inflación de la Eurozona ha superado el 4%, ha vuelto a niveles vistos por última vez en septiembre de 2023 y se sitúa aproximadamente en el doble del objetivo del Banco Central Europeo. Dado que las condiciones en los mercados del petróleo y el gas siguen siendo inciertas, el comentario de referencia señala que es improbable que las presiones sobre los precios disminuyan antes de, al menos, la primavera.

La actual ola inflacionaria ha aumentado menos bruscamente que la subida que alcanzó un máximo del 10,6% en 2022, pero se espera que dure más. El comentario señala que existe consenso dentro del BCE en que podría ser necesario adoptar nuevas medidas ante las perspectivas.

La energía no es el único factor que contribuye a la inflación. La inversión en capacidad informática para la inteligencia artificial y la fuerte demanda de semiconductores también están elevando los precios al consumidor. Una política fiscal expansiva podría avivar aún más la inflación; los pedidos récord para la industria de defensa se citan como un ejemplo.

Se describe el auge de la inversión en IA como inflacionario en su fase actual, sobre todo en Estados Unidos. El economista Torsten Slok ha sostenido que la Reserva Federal tendría que elevar su tipo de interés oficial desde un nivel apenas inferior al 4% hasta casi el 7% para devolver la inflación al 2%, después de más de cinco años por encima del objetivo. En este contexto de presiones sobre los precios y necesidades de financiación, puede ser difícil que se cumplan las expectativas de una reducción de los rendimientos de los bonos.

Fuentes: Handelsblatt.