El vicepresidente JD Vance ha culpado a la guerra con Irán de las contundentes pérdidas de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato, y ha destacado públicamente un punto de desacuerdo con el presidente Donald Trump, mientras la atención se centra en el liderazgo del partido y en la carrera presidencial de 2028.

«Todo el mundo sabe por qué perdimos», escribió Vance en una extensa publicación en X, y añadió que las conversaciones sobre lo que viene deben comenzar por las razones de la derrota. También dijo que los votantes que lo apoyaron a él y a Trump hace dos años estaban enojados, y citó una encuesta que indicaba que querían que terminara la guerra con Irán, más atención al costo de vida y a la inflación, un enfoque de «Estados Unidos primero» y un cambio en las relaciones con Israel.

Trump dijo que el análisis de Vance era en gran medida correcto cuando le preguntaron al respecto, pero defendió la guerra. Afirmó que no habría actuado de otra manera y argumentó que el objetivo era impedir que Irán obtuviera un arma nuclear. Por su parte, Vance escribió que quienes creían que la guerra valía el costo político podían defender esa postura, incluida la pérdida del Senado durante seis años.

Los republicanos perdieron sus mayorías tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, lo que dificulta que Trump impulse su agenda durante los dos últimos años de su mandato. Una encuesta a votantes citada en el informe reveló que el descontento con las políticas de Trump —y, en particular, el aumento de los precios del combustible vinculado a la guerra con Irán— fue un factor importante en la derrota republicana.

Trump restó importancia a la posibilidad de que Vance se postule a la presidencia en 2028. Dijo que no sabía quiénes participarían en la contienda y que quizá Vance no se presentara. Según el informe, el secretario de Estado, Marco Rubio, también es considerado un posible candidato para liderar a los republicanos.

Vance reconoció el enojo de los votantes y los instó a canalizarlo en renovados esfuerzos para «salvar nuestro país». Trump, por su parte, dijo la noche de las elecciones que trabajaría con los demócratas, aunque también señaló que tiene poder de veto. Afirmó que no quería pasar los próximos dos años vetándolo todo.

Las nuevas mayorías demócratas podrían complicar los planes de Trump, aunque no pueden revertir sus políticas sin más. Trump también dijo que no le preocupaba un posible intento de destitución. Jamie Raskin, un demócrata que podría convertirse en presidente de la Comisión Judicial de la Cámara en enero, dijo a CNN que su partido no tenía miedo de someter a Trump a un juicio político, aunque reconoció que este no era una solución para todo.

Las elecciones abarcaron los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado. Los demócratas también lograron victorias destacadas en varios estados, entre ellos Kansas, Texas y Ohio, mientras que la victoria de Abdul El-Sayed en Michigan lo convertirá en la primera persona musulmana en ocupar un escaño en el Senado.

Fuentes: Handelsblatt.