Jens Nordalm, historiador y redactor de discursos del canciller Friedrich Merz, sostiene que los alemanes deberían ser menos pesimistas respecto a su país y confiar más en sus instituciones democráticas. Su nuevo libro, «Alemania: el país infravalorado», presenta una renovada valoración de la historia cultural e intelectual alemana como una forma de ampliar la perspectiva y promover la serenidad en la vida pública.
El argumento de Nordalm abarca desde la erudita medieval Hildegard von Bingen hasta escritores como Theodor Fontane, Heinrich Heine y Thomas Mann. También destaca al escritor germano-báltico Eduard von Keyserling, cuya obra, afirma, anima a los lectores a mirar a los demás con mayor generosidad. Nordalm considera que esa apertura es pertinente para el debate político, en el que, a su juicio, el desacuerdo y la exposición clara de alternativas son importantes para la democracia.
La propuesta central del libro no es una reorientación política, sino una manera distinta de ver Alemania. Nordalm escribe que un mayor entusiasmo por los logros del país podría aportar más orientación y serenidad. Sostiene que los alemanes infravaloran tanto su democracia como su propia capacidad para sostenerla.
Nordalm no pasa por alto las razones por las que muchas personas ya no consideran que Alemania sea una historia de éxito consolidada. Cita las disputas en torno a la crisis del euro, la política energética, la migración y Rusia, así como el auge de la AfD y la preocupación de que la Unión Demócrata Cristiana haya adoptado algunos de sus relatos de derecha. Cree que estos acontecimientos han reforzado lo que denomina una antigua tendencia alemana a la autoaversión.
Su llamamiento a un debate amplio incluye temas como la inmigración, la política climática y el derecho internacional. Nordalm sostiene que distintas posturas pueden ser legítimas sin poner necesariamente en peligro la democracia, y defiende un debate político que permita desacuerdos más tajantes y que, en última instancia, conduzca a decisiones.
El artículo señala que Nordalm ha escrito discursos para varios antiguos dirigentes alemanes, entre ellos Joachim Gauck, Wolfgang Schäuble y Angela Merkel, así como para Merz. Aunque hasta ahora estos llamamientos han tenido un impacto limitado, sigue convencido de que el legado cultural de Alemania puede ofrecer una fuente compartida de confianza.
Fuentes: Handelsblatt.