El Presupuesto 2027 de Irlanda incluye un programa propuesto de 1.000 millones de euros para impulsar la expansión, a través del Ireland Strategic Investment Fund (ISIF), con el objetivo de facilitar a las startups el acceso al capital de crecimiento. La medida responde a un desafío de larga data: aunque Irlanda ayuda eficazmente a poner en marcha empresas, muchos fundadores tienen dificultades para conseguir la financiación necesaria para expandirse.

La falta de financiación para empresas en expansión es especialmente acusada entre las compañías que buscan inversiones de Serie B y rondas posteriores. Una encuesta de 2026 de Scale Ireland reveló que tres cuartas partes de los fundadores de startups irlandesas consideraban difícil o muy difícil atraer capital privado. Algunas empresas responden vendiéndose a compradores extranjeros o trasladándose a mercados más grandes, como el Reino Unido o Estados Unidos, donde hay más inversores.

El programa del ISIF aborda el problema adecuado, pero su eficacia dependerá de los detalles: qué empresas podrán solicitarlo, cómo se invertirán los fondos, qué condiciones se aplicarán y cuánta carga administrativa tendrán que afrontar los fundadores. El momento en que se conceda la financiación también será importante, sobre todo porque la Comisión Europea informó en 2025 de que Irlanda estaba por debajo de la media de la UE en cuanto a una regulación favorable a la innovación.

El Presupuesto 2027 también amplía los programas de inversión existentes para startups y pequeñas empresas. Sin embargo, el artículo sostiene que mantener estos programas no resuelve las preocupaciones sobre los procedimientos complicados, los desembolsos lentos y los criterios de elegibilidad poco claros. La reducción del impuesto sobre las ganancias de capital del 33% al 31% es otra medida positiva, pero por sí sola difícilmente cerrará la brecha de financiación para las empresas en expansión.

Además del capital, las empresas necesitan clientes, personal con experiencia, conocimiento local y contactos. El artículo también señala la necesidad de simplificar los requisitos nacionales y de establecer una vía más clara para acceder a clientes e inversores de otros Estados miembros de la UE.

Según la Comisión Europea, Irlanda ocupa el séptimo puesto entre los 27 Estados miembros de la UE en el European Startup and Scaleup Scoreboard. El desafío ahora es convertir el potencial de las startups del país en unas condiciones que ayuden a más empresas a conseguir financiación en fases posteriores y a acceder a mercados internacionales sin dejar de tener su sede en Irlanda.

Fuentes: EU-Startups.